Y esta vez decidimos darnos una vuelta por el restaurante "El Chalán", que según tenemos entendido también tienen otros locales en Santiago de Chile y en París por lo que pensamos que finalmente habíamos encontrado
EL local ideal, es decir la perfecta combinación de :buena sazón, buena proporción y presentación de sus platos, variedad y stock de lo que se ofrece en la carta, un local acogedor, un servicio fuera de serie; entre otras fantasías que suelen pasar por nuestras cabezas cuando tratamos de armar el restaurante peruano ideal en Barcelona ;después de todos los ya recorridos.
Para empezar describiré el lugar. Al menos sale de lo común, no se trata de un local reciclado de algún antiguo bar de Barcelona, se ve todo relucientemente nuevo. Por fuera un letrero poco llamativo más parecido a una placa con el nombre del restaurante y la especificación en catalán de:"Restaurant Perua".
Al ingresar nos encontramos con un moderno bar, con un par de máquinas "traga monedas". Una amplia vista del interior del bar a la calle porque la entrada es toda de vidrio. A mano izquierda se encuentra el cuadrado salón en cuyo centro una gran columna pareciera dividir el área en dos ambientes.
Aunque la música criolla nos recibe notamos un excesivo clima de frialdad. Empezando por la decoración del local completamente moderna y que fácil puede pasar por cualquier otro tipo de cocina. Ningún elemento a nuestra vista que nos evoque al Perú.
Al sentarnos, por una parte nos da gusto respirar tanta novedad en el ambiente. Pareciera ser que éramos los primeros en estrenar las mesas y sillas, los manteles y servilletas dan la impresión de no haber pasado aún por su primera lavandería. La vajilla reluciente así como los cubiertos que parecen un espejo, solo falta que suene un "tlin" y ver una estrellita mismo comerciales de lava vajillas.
Una vez ubicados se acerca a nosotros la mesera, exageradamente formal en su hablar, y posiblemente desesperante para algún comensal español ya que ellos consideran que nuestro hablar es demasiado lento y bajo.
De encontronazo, la primera decepción es que no tienen "Inca Kola", la justificación es el proveedor. Como ya lo he dicho en otras oportunidades, me parece desconsiderado que al llegar al fin de semana sean incapaces de ofrecer lo necesario para quedar bien sobre todo porque hay tantos sitios donde se pueden surtir ante una emergencia, pero por no perder un par de euros que te los van a cobrar de otra manera no les da la gana de abastecerse propiamente.
Pasamos del tema de que no tengan ni Chicha morada ni Inca Kola y pedimos una bebida y cerveza locales.
Pedimos la carta, pero vaya otra mala impresión:no nos alcanzan nada. La mesera nos dice lo que "solamente le queda" leyendo de una libreta donde tiene anotados algunos platos. Súper extraño que no tengan una carta variada (y mucho menos impresa), en realidad sentimos que no podemos escoger lo que queremos nosotros sino lo que a ellos les da la gana que comamos. Ninguna de las entradas me parece tentadora solo el segundo por lo que pido un "Ají de Gallina" y mi pareja un "Ceviche".
Mientras esperamos y el hambre apremia le digo a Mr. "I" que pida canchita pero se siente tan incómodo ante tanta elegancia y me dice que hasta se siente un poco vulgar con tan solo pedirlo. Claro, el piensa que es un picoteo más propio de un bar. Yo le digo que no, que en cualquier restaurante en Perú elegante te lo pondrán. Finalmente lo pide, la mesera nos dice "sí, claro" pero en vez de eso llega con una bandejita con un pequeño vasito de "chilcanito" con unas canchitas flotando. Nos quedamos asombrados, yo nunca había bebido un "Chilcano". Para quien no sepa lo que es, se trata de un caldo de pescado. Estaba bien y el hecho novedoso de la presentación también. Si se quieren ahorrar traernos unas canchas...en fin más tarde comprobamos que este restaurante es muy ahorrativo con los comensales.
Unos minutos después como para que no nos quedemos con el pensamiento de lo m...que son con sus porciones nos traen una bandejita con camote en hojuelas y chifles. Estaban buenos, eso sí contaditos (5 de uno, 6 del otro sin exagerar) y seguramente hechos por ellos mismos y no de una bolsa abierta de por ahí.
Minutos van y vienen y realmente nos sentimos extraños ante tanto trato exagerado, nos da hasta vergüenza pensar que vamos a ensuciar tan pulcros cubiertos y vajillas.
Miramos las botellas de vino y agua que están en la mesa y que anteriormente la mesera nos preguntó si las vamos a beber para ver si retira las copas o las deja. Ante tanto protocolo me siento que estoy en una comida con la misma Reina Sofía.
Vamos echando un repaso de los comensales, una pareja de peruanos, una familia de peruanos y más tarde llegan una peruana con una amiga española.
Le traen a Mr."I" su Ceviche. Nos quedamos mudos. Un plato inmenso con un exagerado borde ancho y un pequeñísimo fondo. La porción de comida prácticamente cabe en su mano. Adornado con unos chifles y camotes retorcidos que hasta parecen mirarnos con petulancia.
No sabemos si reírnos o reclamar por este timo. De sabor le parece bueno.
Después llegó mi nave espacial, digo mi plato de "Ají de Gallina" y un platito aparte con el arroz. Cojo el tenedor y me doy cuenta lo incómodo que me resulta comer en ese plato,hago maniobras para agregar un poco de arroz.Me da ganas incluso de vaciar el contenido al plato de base ante la incomodidad, parece que estoy escarbando en un hueco. En si una porción súper miserable que no me deja satisfecha. Más eran papas que crema de ají. De sabor muy bueno. Pero mi hambre no se sacia.Que mal.
Mientras va comiendo llega la mesera y le recita a mi marido mismo actuación escolar del "Día del Padre" los ingredientes y preparación del Ceviche. Dentro del exceso de información al menos nos resalta que la ley les exige que luego de recibir el pescado lo congelen para matar cualquier bacteria que pueda contener. El Ceviche es de PERCA, osea ni siquiera de MERO, que son los dos pescados que mas se usan aqui en Barcelona, asi que menos esperar un Lenguado o Corvina. Tan pitucos y otros que no lo son tanto si nos ponen Mero que se sabe es más caro, vaya.
Cuando se aleja la mesera me doy cuenta que el pantalón lo lleva súper alto (quizás para lucir las botas) y que el cinturón pareciera estrangularle.
En ese sentido pienso que si pretenden ser un restaurante que se distinga por la elegancia deberían tener un personal joven, es decir unas chicas o chicos de buena presencia que vayan a tono con el moderno local y no estás meseras con pinta de "picaroneras" o "anticucheras" de La Victoria.
Y para agregar a las anécdotas de la tarde descubrimos que estamos siendo grabados por una pequeña cámara que está en una esquina del techo. Imaginamos que por seguridad o para controlar al personal.Ya que lo están haciendo podrían revisar los videos para checar las expresiones de los comensales ante tan reducidas porciones.
Hablando de ello, ya lo dije que me quedo con hambre pero paso de pedir otra cosa o repetir. Mr."I" si repite aunque sabe que ha llegado a pagar esos 12 euros por un plato servido tres veces mejor que este.
Cuando le traen la nave nodriza, digo el segundo "Ceviche" el sabor no le parece el mismo. Ya verán en la foto el plato de vidrio con el borde mas exagerado que el primero y con el fondo más pequeño aun. Cosa que no perdemos el tiempo en aprovechar de observarle a la mesera. En realidad todo lo hemos ido estudiando para poderlo compartir porque imaginamos que los comentarios de los clientes se los deben pasar por donde ya sabemos pero lo que más van a lamentar es que posibles clientes desistan de ir cuando lean criticas como las de este blog donde probamos con fotos y descripciones al detalle que no exageramos.
Mientras siento que no estoy saciada y por momentos creo que estamos en esos programas de "Cámara Oculta" le digo a Mr."I" que desde mi punto de vista este local podría ser como para degustar gastronomía peruana en una comida o cena de negocios. Pero me hace ver que para ello tampoco quedaríamos bien con un invitado porque no tienen una carta para escoger. Tiene razón. Aquí no podría traer a nadie para "quedar bien". Para una situación así prefiero llevar a mi invitado al "Señorío" o "El Patio Latino" y para un ambiente menos informal en mi lista estarían "Kenko", "La Limeñita" o "Ninoska".
Luego de nuestro intercambio de impresiones vemos que van llegando otra pareja de peruanos y otra de españoles.
Con desánimo y curiosidad pedimos los postres. Mr."I" elige una copa de "Mousse de chocolate" y yo uno de "Piña colada".
Nos traen unas copas largas rellenas con contenidos que sabemos no nos van a llenar.
El" Mousse de Chocolate" a Mr."I" le parece una soberana estafa, ya que había visto que "al niño gordito de la otra mesa se la trajeron más llena". Y pondría las manos al fuego de que ese "mousse" en realidad es de un spray de nata (crema) de chocolate de los que se compran en el supermercado.
Lo mío es un líquido amarillo con sabor a "Piña Colada" y unos trozos de piña.
4 euros para no sentirnos completos.
Vaya, que hambre llevo, antes de salir ya estamos estudiando el ir a otro lado.
Para concluir creo que todo comensal coincidirá con nosotros que "con la elegancia no se come". Un buen servicio incluye no solo buenos modales por parte del personal y unos utensilios impecables sino sobre todo una comida que nos deje satisfechos tanto en su presentación como en su proporción.
Da la impresión de que quisieran imitar a fuerza el estilo del "Astrid y Gastón" de Madrid ,solo que este tiene su justificación en la marca ganada a pulso durante muchos años y por diversos medios.
Deberían pisar un poco de tierra porque la situación económica que está viviendo España no está para desperdiciar el dinero en restaurantes por lo que los comensales españoles que no conozcan de nuestra gastronomía no van a pasar por allí a dejar su dinero para salir insatisfechos y los peruanos somos de "buen diente" y si están aquí generalmente es por trabajo y no para darse lujos de comer en un sitio donde las cantidades son pobres.
En fin, hemos cumplido, para nosotros "debút y despedida", que tomen por tontos a otros que no se dan el tiempo de informarse por internet.
A las pruebas nos remitimos y que los lectores saquen sus conclusiones ,que opciones hay variadas en Barcelona.
Nosotros finalmente luego de salir de este restaurante nos dirijimos a "Los 4 Suyos" para rellenar esa carencia y sentirnos en casa que es lo que finalmente busca un peruano lejos de su patria y el extranjero que alguna vez estuvo en el Perú y disfrutó de la gastronomia y calidez de nuestro pueblo.








